La estrategia no fracasa. Se ejecuta… o se diluye
- Florent Amion

- 7 ene
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 22 ene

En muchas organizaciones sanitarias, la escena es conocida. Se presenta una nueva estrategia: mejoras clínicas, cambios operativos, un nuevo enfoque de experiencia paciente. Todo parece razonable. Días después, en los pasillos, en las guardias, en las reuniones cortas, nada ha cambiado del todo. No hay oposición abierta. Tampoco entusiasmo. Solo una inercia silenciosa.
En ese momento, alguien suele decir la frase: “Culture eats strategy at breakfast”. Y la conversación se da por cerrada.
Qué significa realmente esa frase. Y qué no.
La frase no habla de jerarquía moral. No dice que la cultura sea “mejor”, “más noble” o “más importante” que la estrategia.
Habla de ejecución.
La estrategia es una intención explícita. La cultura es el sistema real de decisiones, conversaciones, rutinas y silencios que operan cuando no hay un comité mirando.
No compiten. No se comparan. Una se formula. La otra actúa.
El malentendido habitual
El cliché suele usarse así:
“Da igual lo bien pensada que esté la estrategia, la cultura siempre gana”.
Dicho así, la cultura aparece como algo difuso, casi inevitable. Una especie de clima emocional incontrolable que “se impone”.
Lo que realmente ocurre es más incómodo: la cultura no se impone, se manifiesta.
Y lo hace a través de microdecisiones cotidianas:
lo que se puede decir sin consecuencias
lo que se evita comentar
cómo se responde al error
a quién se escucha de verdad
qué se prioriza cuando hay presión
Ahí es donde la estrategia se vuelve operativa… o se diluye.
Cuando no se entiende esto, pasan cosas concretas
Las organizaciones creen que tienen un problema de estrategia, cuando en realidad tienen un problema de coherencia cotidiana.
Se revisan planes, indicadores, organigramas. Pero los comportamientos que sostienen el día a día permanecen intactos.
El resultado no suele ser el fracaso visible.Suele ser algo más sutil:
estrategias que “avanzan despacio”
iniciativas que se desgastan
profesionales cansados sin saber explicar por qué
una distancia creciente entre lo que se declara y lo que se vive
No hay sabotaje consciente. Hay ejecución automática.
Una pregunta que incomoda...
Si mañana desaparecieran todos los documentos estratégicos,pero se mantuvieran exactamente las mismas conversaciones, rutinas y decisiones diarias…
¿hacia dónde se movería realmente tu organización?

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