La vocación no lo aguanta todo
- Florent Amion

- 7 ene
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 22 ene

Hay días en los que el cansancio no se va al dormir. Sigues cumpliendo, incluso librando. Atiendes, decides, sostienes.Pero algo se ha ido tensando por dentro: la irritabilidad aparece sin aviso, la distancia emocional protege, el cinismo se vuelve funcional para sobrevivir a la jornada.
No suele vivirse como una crisis. Más bien como un desgaste silencioso que se normaliza.
Durante años se ha interpretado este cansancio como una cuestión de compromiso individual. Si pesa, es porque “no se está aguantando”. Si duele, es porque “hay que recordar la vocación”.
Ahí está la confusión.
La vocación no es una fuente infinita de energía. Es un motivo para elegir este trabajo, no un amortiguador perpetuo de sistemas mal diseñados.
Lo que se llama “burnout” rara vez empieza en la persona. Empieza en la carga invisible: exigencias contradictorias, sensación de no tener control real, la impresión constante de que nunca es suficiente. Sigue en las relaciones: silencio organizativo, ausencia de reconocimiento, falta de seguridad psicológica, no ser visto como persona sino como función. Y acaba erosionando algo más profundo: la identidad profesional. La pérdida de sentido, el conflicto de valores, la vocación convertida en moneda de cambio.
Desde fuera, parece cansancio individual. Desde dentro, es otra cosa: un sistema que delega su propia fragilidad en la ética de quienes lo sostienen.
Cuando el desgaste se cronifica, la lectura personaliza lo que es estructural. Y ahí el daño se multiplica: el profesional duda de sí mismo mientras el sistema permanece intacto.
No todo cansancio es falta de compromiso. A veces es la señal más honesta de que alguien lleva demasiado tiempo sosteniendo algo que no le devuelve cuidado, coherencia ni reconocimiento.
La pregunta incómoda no es cuánto más puede aguantar una persona con vocación. La pregunta es cuánto tiempo puede una organización seguir funcionando gracias a ella sin hacerse responsable de lo que consume.



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